MENOS TIEMPO EN LA GUERRA, MÁS TIEMPO EN EL CAMPO.

 
El 15 de Noviembre del año en curso establecí una férrea oposición a la propuesta de ley por medio de la cual en su artículo No. 13 se definen los tiempos de las modalidades del Servicio Militar Obligatorio, mi estructura liberal me obliga a presentar una propuesta de modificación a dicho artículo (imagen al final) teniendo en cuenta la realidad actual de nuestro país, es inadmisible que mientras hablamos de construcción de paz en medio de unos aires renovadores de reconciliación que nos permitirán poner fin a un conflicto armado que nos ha dejado más de 230 mil muertos, hablemos al unísono de aumentar los tiempos para la prestación del servicio militar obligatorio. Y es que fundamentan esta iniciativa en el patriotismo que representa el defender la patria, y eso está muy bien, pero ¿por qué son nuestros campesinos y los miembros de los estratos más bajos de la sociedad los únicos patriotas y durante tanto tiempo?
 
Soy consciente del valor histórico de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, de su valentía, coraje y entrega por la construcción y defensa de la nación colombiana, pero también entiendo que estamos forzando a nuestros jóvenes a que se alejen de los ideales de formación y de trabajo digno a los cuales contradictoriamente queremos para una sociedad más equitativa, incluyente e igualitaria. Y como es costumbre recurro a uno de mis preferidos asesores ideológicos, el general Rafael Uribe Uribe, un hombre que supo de paz y construcción de nación tras los desastres de la guerra, “Tenemos toda una nación por reconstruir. Nuestros padres y nosotros mismos creímos hacer Patria empleando los fusiles destructores. Necesitamos “hacer Patria” con las herramientas fecundas del trabajo.” En: Socialismo de Estado. Y es que no podemos hablar de desarrollo y de superación de nuestras contradicciones internas cuando basamos la solución en el ejercicio de la guerra.
 
El artículo del proyecto de ley que se aprobó hoy en segundo debate y al cual hacemos oposición y de hecho en medio de las posibilidades que me da la confianza depositada por mis electores, presente una proposición de modificación a dicho artículo para dejar todos los términos de tiempo de la prestación del Servicio Militar Obligatorio en 12 meses y no en 18 meses como está previsto y, en algunos casos, fue aumentado. Principalmente porque el conflicto armado colombiano se ha llevado a cabo en el campo y han sido nuestros campesinos y jóvenes más pobres los que han engrosado las filas de los diferentes actores armados, incluyendo nuestros soldados y policías. Ni un día más en la guerra y todos los años dedicados a la labranza del campo, la más enaltecedora iniciativa de paz en nuestros territorios. Ni un día más de nuestros campesinos alejados de sus familias y sus parcelas. Seguiré dando la lucha desde los espacios democráticos para ver más campesinos cargando al hombro su azadón y sus cultivos y menos de ellos cargando pertrechos y fusiles.
 
Desde las entrañas del Partido Liberal, el Partido de las ideas, me sostengo en la necesidad de quitarle hombres a la guerra y sumarle campesinos que nos cultiven paz, jóvenes pobres que tengan posibilidades reales de aportar desde la educación y el trabajo digno a la reducción de la brecha social y al progreso de nuestras regiones. Creo que esta iniciativa que busca aumentar los tiempos del servicio militar es desafortunada en momentos en que el país pasa por una coyuntura histórica que muestra el camino a la consecución de una paz estable y duradera. Un país en paz y en transición no puede pensar en aletargar las metas trazadas de nuestros jóvenes que heroicamente cumplen con su deber patriótico de defender a su país, sino por el contrario premiarlos y motivarlos para que hagan su transición de las armas a las aulas de clase y a los talleres de formación laboral. Menos días de guerra y muchos años para la paz.
 
 
 
John Jairo Roldán Avendaño.
Representante a la Cámara.
Partido Liberal Colombiano.

QUE FALTA NOS HACE EL BENEFICIO DE LA DUDA

 

Comenzando por el credo de cualquier religión que profesemos, pasando obviamente por diferentes tipos de pensamiento progresista y democrático, nos enseña que hay que partir de la buena fe de las personas y dar el beneficio de la duda a los demás en primera instancia. La ley es muy clara cuando en ella se afirma que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Otra cosa sería el credo de sectas o lo que se profese en estructuras de gobierno totalitarias, de lo cual no puedo hablar porque no pertenecemos a ninguna de los dos. Esta semana el señor Gobernador de Antioquia, quien fuera elegido con una amplia votación en un claro ejercicio democrático y quien fue elegido esta semana como el mejor gobernador del país y con un porcentaje de aceptación histórico en el departamento y el país, ha estado en el ojo de la crítica por la propuesta de cobro de peaje para las motos.

Lamentablemente veo en redes sociales y en la calle se escucha como el Gobernador ha sido crucificado, vituperado, insultado y obviamente calumniado, y digo obviamente porque todo lo que se dice está fuera de contexto y con tal desconocimiento de la verdad que no permite la libre defensa y, como se ha vuelto costumbre en nuestra sociedad, se ha prestado el tema para tergiversaciones salidas de toda realidad. Cómo es posible que esto suceda en una sociedad que hace ingentes esfuerzos por construir un adecuado concepto de nación y poder con esto fortalecer todas sus instituciones democráticas de tipo moderno y, repito, progresista. Con las libertades que nuestra constitución nos permite en Colombia, me surge una inquietud ¿cuántos de quienes han salido en primera fila a calumniar y vociferar insultos y tirar la piedra al Gobernador de Antioquia tienen conocimiento del Programa de Gobierno de Antioquia, que de paso sea dicho, fue elegido como uno de los mejores del país? Porque allí está la respuesta concreta a sus imprudencias.

Luis Pérez Gutiérrez es un hombre de avanzada, con una visión de futuro que pocos líderes han logrado construir en este país, esto le ha permitido elaborar un plan de desarrollo con proyección para toda la sociedad antioqueña en todos los frentes y de manera amplia. El señor Gobernador hace parte histórica del Partido Liberal Colombiano y su obrar y pensar es de los más puros reflejos del pensamiento liberal colombiano, adaptado a las necesidades de su comunidad. ¿Cuántas propuestas que ya están en avanzado proceso de consecución se ha planteado Gutiérrez para los motociclistas de Antioquia? Sabían que el Gobernador es un aficionado a las motos y que como tal siempre se preguntó el por qué Antioquia no tenía un espacio adecuado para los deportes a motor? De allí surge la idea del autódromo, pero además viendo y sintiendo la grave situación que genera la accidentabilidad de motociclistas, se propuso desde su campaña la construcción de vías exclusivas para motociclistas.

Claro está, los bolsillos de Antioquia no son tan boyantes como los de la Ciudad de Medellín, aunque tiene grandes recursos también tiene serias problemáticas y necesidades. Luis Pérez Gutiérrez consciente de ello plantea la posibilidad de construir peajes especiales para motos que solo cobrarían mil (1000) pesos a este medio de transporte. Y es allí donde está la especulación y la calumnia indigna y descalificadora, pues la finalidad de dichos peajes es el poder financiar en parte la construcción de dichas vías exclusivas para motos, que beneficiaría a toda la sociedad pero principalmente a motociclistas. Para quienes parecen desconocer la realidad de las cosas en Colombia, los peajes existen para que se pueda hacer mantenimiento permanente a las vías del país que se han entregado en concesión a las encargadas de su construcción, no es un proceso nuevo ni inventado por Luis Pérez Gutiérrez.

 

John Jairo Roldán Avendaño.
Representante a la Cámara.
Partido Liberal Colobiano.

 

REIVINDICACIÓN DE LOS DERECHOS DE TRABAJADORES, UNO DE NUESTROS PRINCIPIOS

 

Es de inmensa satisfacción los avances que hemos logrado en el Congreso de la República con el proyecto de ley que busca devolverles a los trabajadores colombianos sus derechos adquiridos y del cual soy coautor. Principalmente el Proyecto de Ley busca modificar los artículos 160, 161 y 179 del Código Sustantivo del Trabajo que básicamente pretende recuperar dos horas en el horario de horas extras nocturnas, pues como está estipulado hoy por hoy es a partir de las 10 de la noche, nosotros logramos que comenzarán a pagarse horas extras nocturnas a partir de las 8 de la noche hasta las 6 de la mañana. Es de gran valor resaltar que a pesar que las horas dominicales y festivas siguen pagándose como venían, es decir el 75%, fue un proceso de concertación entre los gremios y el gobierno contando con nuestra participación. Esta iniciativa no solo está amparada en los tratados internacionales del trabajo sino también en el ideario liberal, el partido de los trabajadores, derechos todos estos que habían sido mutilados en iniciativas jurídicas que pretendieron ser motivaciones nacionales de fomento de la economía pero que no pasaron de ser concesiones a los más poderosos a expensas de los trabajadores.

 

Nuestra lucha del lado de los trabajadores es histórica, no es de tiempos recientes ni coyunturales, hemos estado acompañando a nuestra clase obrera y trabajadora en sus luchas y reivindicaciones sociales, ellos desde las calles, la movilización y la protesta legítima y pacífica y nosotros desde la institucionalidad con ahínco y determinación. Desde nuestro gran general Rafael Uribe Uribe quien fuera el primero en hablar de la organización corporativa y sindicalista de todos nuestros trabajadores, siendo también el primero en tratar el tema de la necesidad que tenía el país de establecer políticas claras sobre salud ocupacional y atención de los accidentes de trabajo, la higiene y el bienestar de los obreros. Y como no recordar la lucha heroica de otro de nuestros grandes personajes del siglo XX en favor de la clase obrera, Jorge Eliecer Gaitán y su defensa de las víctimas y familias damnificadas con la masacre de las bananeras en la década del 20, además de su famosa dignificación y reconocimiento de los lustrabotas capitalinos.

 

Pero dentro de esta rica historia de construcción y defensa de los derechos de los trabajadores, no podemos olvidar el gobierno de Alfonso López Pumarejo quien fomentó y fortaleció la organización sindical en Colombia con la creación de la Confederación de Trabajadores Colombianos – CTC y son precisamente las iniciativas liberales de López Pumarejo y de su Ministro Echandía las que hoy por hoy nos inspiran para las nuevas reformas laborales en Colombia, pues es él quien establece por primera vez el pago de horas extras. Así pues, hemos entendido también que el apoyo a los trabajadores y la lucha social de los obreros es una forma de promoción de las libertades individuales y colectivas, de la participación política efectiva pero también, una herramienta importante para la lucha contra la desigualdad y la inequidad, dos de los flagelos más terribles que aquejan a nuestra sociedad y nuestra economía. Por todo ello, no descansaremos en la reivindicación de los derechos individuales y colectivos de nuestra clase trabajadora, este es un gran paso en dicho propósito.

 

La historia del Partido es lo suficientemente rica como para inspirar los rumbos de la realidad social, política y económica del país en la actualidad, soy un convencido que el liberalismo va más allá de una organización o estructura política jurídicamente organizada, el liberalismo que me recorre las venas es un estilo de vida y una forma de pensar y actuar, que me lleva a tener presente en primera línea la lucha social de quienes han sido menos favorecidos en nuestro sociedad y también por quienes conforman la fuerza vital de la nación: nuestros trabajadores, nuestros obreros quienes se han convertido en referente histórico de lucha social y construcción de dignidad colectiva, son nuestros trabajadores el músculo principal de nuestra economía, son quienes llevan a sus espaldas la construcción del concepto de desarrollo y en la definición legal de sus derechos es en dónde está la clave para la reducción de la brecha social colombiana. Nunca abandonaremos la lucha de los trabajadores en Colombia por crear condiciones de vida más dignas para ellos y sus familias.

 

Jhon Jairo Roldán Avendaño
Representate a la Cámara 
Partido Liberal Colombiano

 

VAMOS A LUCHAR POR CONSERVAR LO QUE EN ESTRICTO DERECHO NOS CORRESPONDE.

 

La disputa territorial de los departamentos de Chocó y Antioquia radica, en la amplia riqueza en recursos naturales, como oro, níquel, cobre y petróleo, que tiene el territorio. Hay interés en explotar económica y ambientalmente esta porción del territorio Antioqueño, lo que le da más complejidad al conflicto limítrofe entre ambos departamentos.

Belén de Bajirá ha sido y será nuestro, desde el Congreso de la Republica lo vamos a defender. No es justo que el departamento de Antioquia, tenga que ceder generosamente a sus vecinos (chocó) gran parte de nuestro territorio, aproximadamente 18.000 hectáreas, donde no solo hay una porción importante del municipio de Mutatá, sino también de Turbo.

El expediente de este diferendo limítrofe, cuenta con suficiente elemento material de prueba, como lo son mapas elaborados en 1928 y 1941, en los que el IGAC expresa que el territorio en disputa le pertenece a Antioquia. Igualmente, existen otros mapas de 1943, uno de ellos publicado en el Diccionario Geográfico de la Intendencia del Chocó y el otro de Colombia, elaborado por el Ministerio de Minas y Petróleo, que ratifican los límites actuales de Antioquia. “Se torna sospechosa la contradicción”. El último informe técnico entregado por el IGAC a las comisiones especiales de Ordenamiento Territorial de la Cámara y el Senado, desconoce factores culturales y de arraigo de este Corregimiento del municipio de Mutatá.

 

John Jairo Roldán Avendaño.
Representante a la Cámara.
Partido Liberal Colombiano.